Entender a las mujeres: Consejos para apaciguar su mal carácter
En nuestro suplemento femenino, comenzamos, como corresponde, con un servicio a los hombres (acaso para las mujeres): Entender a los mujeres (Una ardua aproximación)

//...Símbolo femenino...//
El celebérrimo filósofo germano Friedrich Nietzche, definió alguna vez a la mujer como el “más noble de los animales domésticos” y puede parecer una frase muy halagadora, incluso de lo más sensata, viniendo de semejante genio. Pero incluso este superhombre -un tanto amargado por cierto- fue encandilado alguna vez por los hechizos femeninos de Lou Salome, una precursora del tipo de mujer que hoy se conoce como groupie. Claro que el simpatiquísimo Friedrich no es el tipo más indicado para darnos estos consejos, puesto que él no logro entender ni siquiera a su propia hermana.
Por eso nos vamos a basar en la sabiduría heterogenea que sólo puede adquirirse mediante la experiencia propia, la observación de tragedias ajenas, la lectura de sus blogs y la empatía. Por último vamos a utilizar sus propias herramientas, se trata de uno de los recursos menos nobles, pero no por ello menos válidos: la intuición.
Dicho todo este circunloquio introductorio, mis queridos congéneres, los invito a disfrutar de esta importantísima aproximación a un misterio que ha desvelado a la ciencia por los siglos de los siglos, y que prensacanalla se enorgullese en presentar: “Entender a las mujeres (Una ardua aproximación)”.
Consejos para apaciguar mujeres
Nuestra titánica tarea debe comenzar en conocer las debilidades del sexo opuesto para poder atacar,. Esto no significa atacarlas a ellas, ¡no, no sean tan brutos, esperen!, me refiero a abordar sus sentimientos para agradarles y hacerlas sentir confortadas.
Las mejores tácticas para agradar a una fémina de la mejor forma:
- Preguntarle sobre su notorio descenso de peso. una pregunta que no falla siempre fue, es y será: ¿estás más delgada?. Aún cuando se trate de una mujer bien entrada en calorias, (digamos de unos 135 kilos, por ejemplo), se lo creerá, o no lo creerá pero fingirá creerlo. Su ego tan especial nunca le permitirá discernir su condición física y como mínimo les asaltará la duda y nos preguntarán ¿en serio me lo decís?, a lo cual debemos insistir con nuestra caballeresca mentirita.
- “Tenés razón”. Esta frase es el final de toda discución en una pareja estándar y representa el máximo logro intelectual para ellas. Tener razón significa apoderarse de nuestros errores para reafirmar su identidad, admoniciosa por naturaleza. Obtener la razón incluso puede ocasionarles una especie de “orgasmo mental,” que por supuesto nublará unos segundos, su ya de por sí limitada capacidad de razonar. Esos instantes de éxtasis cerebral se deberán aprovechar para la consecución de nuestros objetivos masculinos, que pueden ir desde que se calle de una maldita vez, hasta obtener su perdón incondicional por alguno de los equívocos graves que podamos haber cometido, por supuesto de forma involuntaria.
- Corolario de “tenes razón”. Se puede presentar el caso de que la mujer se oponga con un “¡pero no me des la razón como a los locos eeeh!” , dependiendo del grado de interrogación con que se la formule, usted deberá ejercer su derecho a la vehemencia, negando por completo su papel de víctima y, llegado el caso, explicarle que sus cambios de humor no tienen nada que ver con su nivel de cordura.
- Regalarle un peluche o un muñequito por el estilo. Nada, pero ningún otro producto puede tener mejor relación costo-beneficio para nosotros. Por una módica suma, podemos adquirir en cualquier tienda de baratijas y cachivaches, un precioso peluchín. Se debe preferir aquél animalito con cara de pelotudo, por supuesto que debe ser macho, y en lo posible, perro. Todo esto porque ¡el peluchito somos nosotros!, si, aunque no lo crea usted, el perrito indica nuestra presenciaen su cuarto mientras nosotros estamos haciendo nuestra vida tranquilos. Debe tener cara de estúpido, no sólo por la ternura que despierta, sino porque les otorga la seguridad de que somos incapaces de despertar sus celos, siempre otélicos. Elija Perro porque es fiel y faldero, cualidades muy apreciadas por el sexo débil.
Esto es todo en nuestra primera entrega, para la próxima más secretos para esta nueva sección.
Aclaración: los comentarios femeninos agraviantes serán considerados un mero refuerzo del título que inicia este artículo
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Comentarios
Simplemente el que escribio estos consejos es
Un Pendejo(pelotudo), cachudo(cuernudo) y hasta marica porque no sabe nada sobre nosotras las mujeres
Te falto
La comunicacion
El sentido Comun
El amor
Conexion
y en tu caso no ser marica y tener novia para que realmente sepas que es estar y como conocer a una mujer
Por empezar por un lado, vamos con una premisa muy usada, como es la que utilizan ellas, en el sentido de que solo hace falta quererlas: yo he querido (y como no se puede uno imaginar) a muchas mujeres, y jamás me ha servido de nada, así que menos falsedades y frases para la galería, que os gustan mucho (y luego somos los hombres los que mentimos….).
A partir de aquí, mis opiniones sobre este imposible asunto: entender a una mujer. Tan imposible, que ellas mismas reconocen que no se entienden; por tanto, nosotros ni lo intentamos. Resumiré, en lo posible, todo lo que no entiendo de una mujer:
- Lo que peor llevo de ellas es su inseguridad, incoherencia e inestabilidad: que lo que hoy es blanco mañana sea negro (y sin pasar nada por medio).
- Que algo que yo pensaba que era un adelanto de la Humanidad, el lenguaje, lo hayan dejado en nada. Traducido: hay que intuir lo que les pasa, lo que sienten y lo que quieren, cuando creo yo que es bastante más fácil, rápido y práctico decirlo. Para otras cosas sí que hablan.
- Que sean rencorosas con nosotros, pero que a ellas sí haya que perdonarles todo, incluso cosas mucho más graves de las que podamos haberles hecho nosotros.
- La fuerza de ellas (y bien lo saben) está en su juventud y su físico. En esa etapa de sus vidas son insoportables, porque se creen el ombligo del mundo, y si te hacen caso parece más bien que es por hacerte un favor. Pero, ay amigo, cuando los años pasan y pierden esa fuerza: se vuelven majas, cariñosas, atentas y hasta parece que van detrás de ti. Como en tantas otras cosas, interés puro y duro.
- Siempre piden que los hombres seamos atentos, las queramos, etc. (otra cosa es que eso sea coherente luego con el tipo de individuos con los que acaban, que esa es otra). Pero, y digo yo: ¿y ellas no tienen que hacer nada de todo eso con nosotros?
- El diccionario femenino. Esto es algo que es bastante semejante al punto en el que hablo del lenguaje en el ser humano. Y digo yo que, ya puestos a hablar, a usar dicho lenguaje, lo suyo es que lo usemos con la terminología apropiada. Vamos, que “sí” sea “sí”, “no” sea “no”, y así sucesivamente. Tanto costó concretar aquello para lo que cada término servía, y las mujeres se encargan de darle la vuelta a todo.
- No admiten una sola verdad. El hombre que ose hacerlo, pasa directamente a la lista negra. Lo que quieren son hombres manejables.
- Se llenan la boca con el “romanticismo”, los sentimientos, y bla, bla, bla…. pero a la hora de la verdad triunfan siempre los hijoputas. Y no solo eso: ese romanticismo del que tanto presumen, me da a mí que en demasiadas ocasiones se diluye un poco, cuando conocen a un tío que les da algo más que el anterior (y a eso no se le llama ser románticas, se llama poner los cuernos).
- La supuesta sensibilidad de las mujeres a veces queda cuando menos en entredicho. Conozco a muchos hombres, aparte de mí, que han sufrido por amor mucho más que una mujer.
- Jamás van a reconocer nada. Los hombres siempre hemos reconocido, y lo seguiremos haciendo, el montón de cosas en las que somos un auténtico desastre. Y créanme, mujeres: ni nos morimos, ni nos pasa nada por reconocerlo. Nosotros somos un desastre en muchas cosas, y vosotras en otras, como por ejemplo la nula estabilidad, la incoherencia total entre palabras y hechos, etc.
- Algo que no soporto (aplicable a hombres y mujeres) es la mentira. Y, ya hablando de las mujeres, lo que no soporto es la mentira relativa a cuestiones como que “el tamaño no importa”, y sobre todo esa otra flagrante mentira, como es que “el físico no importa, importa más el interior”. FALSO (a menos que se trate de otro interior: el de la cartera…..). Pero, claro: queda mucho mejor seguir dejando solo a los hombres como superficiales. Os podía dar mil ejemplos (solo míos, sin contar los de muchos hombres que conozco) de que eso de que el físico no importa es una total y absoluta mentira.
- Con las mujeres puedes ser perfecto en el terreno afectivo, doméstico, laboral, sexual, y un largo etc. Un pequeño error que tengas, lo tira todo abajo.
- Es imposible contentar a una mujer. Muchas dicen que es justo al revés, y que son felices con poco. Otra de sus artimañas, para aparentar ser lo que no son, algo que les encanta, a todos los niveles. Todos tenemos pruebas suficientes de que eso no es así, y que en cuanto ven a otro que les puede dar algo más, te dejan tirado.
- Otra mentira, relacionada con el punto anterior: ellas piensan con el corazón, son emocionales. Si fueran así, jamás pondrían cuernos, ni dejarían a un hombre por otro con más dinero, ni un largo etc.
- Otra gran mentira: solo los hombres pensamos en el sexo. Claro, lo que pasa es que siempre es mejor que quede “mal” el hombre, que al menos es honesto. Ellas piensan tanto o más que nosotros, pero no les hace falta decirlo, ya estamos nosotros para hacerlo.
- Otra cosa que no soporto es el cinismo, y aplicable a este asunto es el tema de la infidelidad. Si un hombre es infiel a una mujer, la culpa es del hombre. Hasta ahí, nada que decir, porque es así. Lo curioso es que, si es al revés, y es la mujer la que es infiel al hombre, la culpa también es del hombre!!!!!. Porque, claro, no le da lo suficiente, y la pobre lo tiene que buscar fuera. Está visto que la palabra honestidad está fuera del diccionario femenino.
- Y ya un punto directamente surrealista es el de conseguir algo en el caso de insistir. A eso se le llama claridad de ideas: si el tío lo intenta 1000 veces, me gusta; si solo lo intenta una (y no más, precisamente por respeto al “no” de la mujer), que le den. De manera que, en el fondo, quizá sea el hombre el que elige a la mujer, y no al revés: si el hombre lo intenta con la que quiera, siempre (según parece) le va a decir ella “sí”, sin capacidad de oponer resistencia….. Ahora solo falta que nos lo creamos, como ocurre con tantas otras falsedades femeninas.
- Otro tema de lo más manido es la supuesta mayor inteligencia de las mujeres, algo que simplemente es falso. Ni son más inteligentes, ni tampoco menos. Lo que son es mucho más listas, en el sentido de astutas, pero siempre con el objetivo de salir ganando, de quedar por encima del hombre.
En resumen: hay diferencias genéticas evidentes entre hombres y mujeres, en unos casos a favor de unos, en otros casos a favor de otras. Pero, además, hay otras muchas cuestiones (infidelidad, ser o no rencoros@s, y un largo etc., aquí expuestas) que no tienen nada que ver con ello, sino con tener mucha cara. Aunque eso quizá también sea genético.
De verdad Muchas Gracias por tus breves acotaciones al asunto. Desde Prensa Canalla valoramos todas las opiniones, incluso la de las mujeres. No compartimos todas tus observaciones ni tu levísima misoginia. Pero vale decir que valoramos mucho tu participación. Te invito a que nos visites, pues pronto habrá más sobre el tema en cuestión.















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