Maestría en Periodismo - Prensa Canalla
En el siguiente curso ofreceremos algunos fantásticos truquillos que harán tu labor periodistica un poco
más fácil y te convertirán al final del mismo en un verdadero egresado de la Prensa Canalla. El valor de la cuota es la insignificante suma de tus comentarios y originales aportes que puedas realizar.
Profesor: es también el -por ahora- innombrado autor de este blog, no solo ha asistido a una escuela de periodismo, sino que además ejerce el sagrado oficio con sana alegría y entusiasmo.
En el capítulo uno repasaremos aquellas frases que cualquier periodista debe tener en su maletín de recursos ,no sólo por su gran utilidad, ni siquiera para salvar su trabajo, sino también para aprovechar esas ventajas que brinda este magnánimo oficio.
Capítulo 1 “Frases que nunca olvidarás”
A continuación aquellas palabrillas imprescindibles que debes decir a la hora de enfrentarte a tu trabajo
“No maten al mensajero”, FUNDAMENTAL. esta frase es vital cuando uno es injustamente increpado como el autor de una tropelía que evidentemente solo hemos recordado en la cara de la víctima circunstancial de una situación, que por lo general le es muy desfavorable. Además es muy útil cuando cometemos algún pequeño exceso como malinterpretar declaraciones de terceros que de algun modo hieren la sensibilidad de nuestro ofendido interlocutor.
“Sólo estabamos informando”, muy útil cuando hemos traspasado algún límite que nos impedia informar, como por ejemplo una toma de rehenes, o bien cuando descubrimos las intenciones de algún personaje de atentar contra nuestra salud física, producto de su irritación al verse descubierto en algún acto ilícito.
“¿Sabía que Fulanito se refirio a usted en duros términos?”, una curiosa modalidad de interrogación retórica, por lo general muy empleada por la prensa rosa y del espectáculo, en todas las variedades de rifirrafes de vedettes y cruces políticos. En casi todos los casos el entrevistado demandará la respuesta de ¿a que se refería fulanito? o bien fingirá que no lo sabe para que lo anunciemos de nuestra propia boca. En caso de que el reporteado tenga algo de dignidad, debemos inmediatamente recordarle nosotros mismos sobre esas durísimas declaraciones en su contra e intentar que el mismo monte en cólera para de esa manera enriquecer nuestro trabajo.
“¡¿Usted nos esta diciendo efectivamente que?!” En esta frase hay que otorgarle un énfasis muy particular al tono en la que realizada. Consiste en repetir las declaraciones de nuestro reporteado pero dándole a entender que ni nosotros ni nuestros patrones, ni tampoco la audiencia, creen lo que acaba de decir, e incluso, bien pronunciada, puede dar a entender que le damos una generosa oportunidad de retractarse al entrevistado hasta que diga algo más “aceptable” o bien más interesante.
En el próximo capítulo de Maestría en Periodismo: (el 2 claro): La hora de salir a las calles. Consejos para movileros
Artículos Relacionados
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.















Comentarios
Aún no hay comentarios.
Escribe un comentario